Impresión directa vs. termoformado: qué cambia en la clínica

Flujo digital

Impresión directa vs. termoformado: qué cambia en la clínica

El debate ya no es si la impresión directa funciona, sino qué partes del laboratorio deja obsoletas y qué exige a cambio en control de proceso.

Equipo LAB Ortodoncia Digital · 14 de julio de 2026 · 6 min de lectura

Alineador transparente recién impreso en una impresora de resina

Los pasos que desaparecen

En el flujo termoformado, cada etapa exige imprimir un modelo, termoformar la lámina, recortar y pulir. Son cuatro operaciones por etapa, con su material y su margen de error acumulado.

La impresión directa parte del mismo archivo de setup y produce el alineador sin modelo intermedio. Se eliminan el modelo y el termoformado, y el recorte se reduce a un repasado de bordes.

Dónde se gana precisión

Al no estirarse una lámina sobre un modelo, el grosor deja de depender de la geometría: se define en el diseño y se mantiene en toda la superficie.

Eso se traduce en una liberación de fuerza más homogénea, especialmente en zonas de gran curvatura donde el termoformado adelgaza el material.

Lo que hay que controlar mejor

La contrapartida es que el resultado depende del postprocesado. Lavado insuficiente o curado corto producen piezas con propiedades mecánicas distintas a las esperadas, aunque el ajuste parezca correcto.

Por eso trabajamos con tiempos de curado calibrados por lote de resina y registro escrito de cada tanda de producción.

¿Quieres aplicar esto en tu clínica? Te acompañamos con formación y laboratorio.

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